El Día Internacional de las Familias se celebra el 15 de mayo de cada año para crear conciencia sobre el papel fundamental de las familias en la educación de los hijos desde la primera infancia, y las oportunidades de aprendizaje permanente que existen para los niños y las niñas y los jóvenes.
A pesar de que el concepto de familia se ha transformado en las últimas décadas, evolucionando de acuerdo a las tendencias mundiales y los cambios demográficos, las Naciones Unidas consideran que la familia constituye la unidad básica de la sociedad. En este contexto, el Día Internacional de las Familias nos da la oportunidad de reconocer, identificar y analizar cuestiones sociales, económicas y demográficas que afectan a su desarrollo y evolución. Por este motivo, para celebrar este día se organizan actividades, tales como talleres, conferencias, programas de radio y televisión, entre otros, con el objetivo de fomentar y favorecer el mantenimiento y la mejora de la unidad familiar.
El 25 de septiembre de 2015, los 193 Estados Miembros adoptaron por unanimidad los Objetivos de Desarrollo Sostenible, un conjunto de 17 objetivos dirigidos a erradicar la pobreza, la discriminación, los abusos y las muertes prevenibles, abordar la destrucción del medio ambiente e iniciar una era de desarrollo para todos los habitantes del planeta. Las familias y las políticas que se ocupan de las cuestiones que les afectan son claves para la consecución de muchos de estos objetivos.
Bolivia es uno de los pocos países en los que todavía la hora del almuerzo es un ritual diario para ponerse al día con los tuyos. Es un país en crecimiento, pero las distancias aún no son tan grandes, lo que permite que un boliviano asalariado y con horario de oficina pueda llegar a casa para almorzar. Es un lugar donde el ritmo de vida le permite al trabajador disponer un tiempo para su ocio. Hacer gimnasia, jugar con los hijos o pasear al perro. Incluso una persona que trabaja en horario continuo tiene la opción de cenar con la familia. En ausencia de la familia, muchos pueden compartir un plato de la tarde o un café con los amigos.
En el corazón de Latinoamérica, la vida no es tan agitada en comparación con los países europeos o los Estados Unidos. Los bolivianos respetan sus ocho horas de sueño y al tener tiempo para el ocio no viven con niveles elevados de estrés. En Bolivia, la familia sigue siendo lo más importante, por ello es difícil dejar la casa de los padres y no es raro que los jóvenes abandonen su hogar solo cuando han decidido formar su propia familia. Demás está decir que muchas familias acogen al yerno o la nuera sin problemas. Todo parece ser soportable, siempre y cuando se trate de mantener a la familia unida.
Fuente: ONU / Diario Opinón